Se presentan cuando el dedo gordo del pie apunta hacia el segundo dedo. Esto causa una protuberancia en el borde interior del dedo. Se forman cuando se altera el equilibrio de fuerzas que se ejercen sobre las articulaciones y los tendones del pie. Esto puede llevar a una inestabilidad de la articulación y causar la deformidad. No aparecen al poco tiempo, sino tras años de movimiento y presión anormal en la articulación metatarsofalángica. Son por lo tanto un síntoma de mal desarrollo del pie, debido a una mala forma de caminar, heredada o no.

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